Un sendero para conocer las dos caras de La Campana

Un sendero para conocer las dos caras de La Campana

Nuestra colaboradora invitada de la semana es María Estela Girardin Baigorrotegui, periodista y bloguera, quien nos invita a conocer el Parque Nacional La Campana, en la región de Valparaíso, a través de un sendero que une el sector de Granizo con Portezuelo de Ocoa, mostrando los atractivos contrastes de sus paisajes y vegetación.


Sonó la campana… y no es metáfora, porque ante la aprobación de la Comisión de Evaluación Ambiental del Congreso para que la Central Termoeléctrica Los Rulos se instale en la comuna de Limache, este parque y Reserva de la Biósfera está amenazado.

Por eso los invito a conocerlo ahora, sin necesidad de llegar a la cima –que en estos meses está cerrada–, pero sí tomando el sendero Los Peumos que une el sector de Granizo con el Portezuelo de Ocoa, mostrando en un solo paseo las dos caras del Parque Nacional La Campana. Son dos mundos geográficos y ecológicos distintos, tan distintos como decir roble y palma; boldo y cactus; bruma y sol.

Desde Granizo y subiendo

©Jorge León Cabello

Son las 9:30 de la mañana y, si el plan se cumple, en dos horas estaremos en el Portezuelo disfrutando de una parada y un tentempié. El frío forja la templanza del grupo. Pero si Darwin anduvo por aquí identificando especies y si los picunches y luego los españoles extraían minerales del cerro todo el año, ¿cómo amilanarse ahora?

Después de identificarnos con el guardaparque de la CONAF comenzamos un ascenso suave pero con mucho acarreo. La correcta zapatilla con la correcta tecnología, hace que cada piedra y peñasco sea sólo una melodía de fondo. En el primer kilómetro, nuestra parada es precisamente frente a unas piedras de gran tamaño con varios hoyos en sus costados. Eso parecen a simple vista pero, en verdad, son unos Marayes, morteros usados desde tiempos ancestrales para sacar minerales como cobre y cuarzo. Más arriba veremos la mina Balmaceda, de la que hasta hace pocos años aún se extraía mineral.

Retomar el camino es poner los pies sobre un colchón de hojas de boldo, litre, peumo, quillay y, a medida que vamos subiendo, nos sorprenden algunos robles de Santiago, especie endémica en peligro. Según escuchamos, son los más septentrionales en su tipo y su lento crecimiento podría hacerlos desaparecer al 2080.

La subida se vuelve intensa y el camino se transforma en una cicatriz de tierra y piedras. Luego de 5 km de buen ejercicio cardiovascular, llegamos al Portezuelo Ocoa: una interminable pirca ubicada a 1.050 m. que separa el sector Granizo del de Ocoa. Es el intermedio indicado para comer, tomar algo reponedor y obtener buenas fotos de ambos lados del paisaje.

La bajada: Palmas de Ocoa y El Amasijo

©Jorge León Cabello

Si no se ve, no se cree: Sólo unos metros más abajo de la pirca, el bosque esclerófilo da paso a cactus. El cielo se abre y comienza a hacer calor. Los cambios siguen a medida que bajamos. Los espinos dan paso a gigantes rocas que, cual meteoritos blancos, interrumpen y salpican la ladera. Al poco andar, comienza a aparecer la vedette del Portezuelo: la palma chilena (jubaea chilensis).

Parecen árboles pero en realidad y para nuestra sorpresa, son plantas herbáceas. Sí, nuestra palma no es un árbol, es la más austral del mundo y la única de superficie lisa. Las abrazamos, las fotografiamos y nos comemos sus “coquitos”, que también son del gusto de los “degú”, roedores de la zona que les dejan unos huecos perfectos.

Si quieres seguir admirando palmas, puedes tomar el sendero hacia la quebrada El Amasijo, debidamente identificado a la izquierda. Dentro de Ocoa, éste es el territorio con mayor concentración de esta especie endémica en peligro de extinción debido a –entre varias causas– el antiguo método de extracción de su miel que obligaba a quemarlas.

Ya van más de 2 horas de bajada y el hambre llama. Al final del recorrido, en la zona de camping del parque, nos espera el asado, una buena conversación y la verdad que siempre regala la montaña: que somos puntos mínimos en el paisaje pero que si nos levantamos temprano y ponemos empeño en la subida, la bajada siempre tiene su recompesa. Y todo esto tan cerca de la gran ciudad.

Parque Nacional La Campana

Horario de atención: 8:45 a 17:30 hrs.

Consultas: 33- 2443067

Cima cerrada: Hasta 31 agosto.

El sendero Los Peumos tiene una extensión de 9,4 km ida y vuelta. (Considerar aprox. 5 horas)

Tarifas acceso:

Adulto Nacional $2.300 / Niño Nacional $1.200  Menor de 6 años – gratis / Niño con discapacidad – gratis / Adulto Mayor nacional $1200.

Adulto Extranjero $4.000 / Niño Extranjero $2.000. Adulto mayor  $4.000.-

Más información en la web.

¿Cómo llegar?

En auto

Por sector de Granizo, comuna de Olmué, a 50 km al este de Valparaíso, o por Ocoa, a 98 km al noroeste de Santiago. Nuestra recomendación es comenzar el paseo por Granizo.

Desde Viña del Mar a Olmué, tomar Troncal Sur hacia el noreste hasta Limache (Olmué se encuentra a 12 km de esta ciudad).

Desde Santiago a Olmué, tomar ruta 5 norte hasta la rotonda que lleva a Til Til y luego por cuesta La Dormida hacia el oeste.

En Olmué, a la altura del paradero 40 de Av. Granizo existe una bifurcación que define los accesos hacia Granizo o Cajón Grande y está señalizado como acceso a Parque Nacional La Campana.

Al sector de Ocoa se accede por la comuna de Hijuelas (ruta 5 norte, altura del Km 98) en dirección al poblado de Ocoa. Posteriormente se toma la ruta F 304 en dirección noreste (14 km aproximadamente, desde la carretera).

En bus

Si va desde Santiago puede tomar bus hasta Olmué y luego colectivo o micro en dirección a Granizo.

Si va desde Valparaíso o alrededores, puede tomar Merval, bajarse en Limache y tomar bus de acercamiento a Olmué. De ahí tomar micro o colectivo hacia Granizo. Lo dejarán a menos de 1 km de entrada del Parque.

Si accede por Ocoa, puede tomar un bus del sistema de transporte colectivo en La Calera o Hijuelas, hasta Rabuco-Ocoa, a unos 6 km del control de acceso.

Recomendaciones

  • Lleve zapatos de senderismo, preferible de caña baja.
  • Lleve agua y fruta, ya que aunque haga frío, el cuerpo necesita hidratación.
  • Siga siempre los senderos indicados y no tome caminos en solitario.
  • No haga fuego, fogatas ni encienda nada que pueda provocar incendios.
  • Salude a los senderistas con los que se cruce en el camino: usted ya es parte de la cofradía.
  • Pida en CONAF, o imprima antes, un mapa del parque para orientarse mejor.
  • No deje basura en el parque.

 

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