Cosechando la camanchaca en un Chile desierto

Cosechando la camanchaca en un Chile desierto

El agua potable es un bien cada vez más escaso en el mundo entero y hay quienes aseguran que se librarán guerras en su nombre, en un futuro no tan lejano. Sabemos que su necesidad es básica para todos los habitantes del planeta, sin embargo su consumo es extremadamente desigual entre el mundo desarrollado y regiones apartadas. En el hemisferio norte un recién nacido tendrá entre 40 y 70 veces más agua que uno del hemisferio sur.

En Chile la situación no es muy distinta. Específicamente en el norte del país la escasez y al mismo tiempo despilfarro del recurso, es especialmente brutal. Se extraen miles y miles de litros de agua desde napas subterráneas cada día, sin ninguna conciencia de la ineficiencia y grave desproporción de su uso. Hasta es posible ver en zonas desérticas el riego de pastos verdes.

En ese contexto y fuertemente atraído por la densa neblina que viene desde el Pacífico y choca mojando con agua dulce a los cordones montañosos costeros desde la cuarta a la primera región, ya en los años 60 el físico Carlos Espinosa comenzó a experimentar con formas de recolección de esa agua de la llamada Camanchaca, o neblina costera, específicamente cerca de Antofagasta.

Foto: Caleta Temblador en los  primeros días de  mayo del año 1980. En los cerros del fondo, cubiertos de neblina, se instaló el primer captador experimental del tipo Grunow, según modelo recomendado por Carlos Espinosa  ©Nazareno Carvajal. 

Durante la década de los ochenta, el antropólogo Horacio Larraín, junto a Pilar Cereceda y Nazareno Carvajal del instituto de Geografía UC, tomaron la posta en la investigación y experimentación con el agua atmosférica. En 1983 lograron instalar un atrapanieblas de unos 90 m2 y hecho de malla Kiwi o Raschel, que capturaba el agua a 900 metros de altura en el cerro costero de la zona de El Tofo (70 kms al norte de La Serena), con lo que pudieron abastecerse de purísima agua para seguir investigando y trabajando en el mismo lugar durante algunos años.

La más inédita hazaña llegaría en 1992, cuando en un esfuerzo conjunto entre los mismos investigadores de la UC, CONAF IV región y el apoyo financiero del Environmental Service de Canadá; dotaron de agua a la caleta de pescadores de Chungungo, a los pies de El Tofo y que hasta entonces se abastecía de agua potable por camiones aljibes que la traían desde 40 km de distancia.

Para ello se construyó en las alturas más de cien atrapanieblas, interconectados entre sí y aprovechando la existencia de antiguos depósitos de agua de la Compañía Minera de hierro El Tofo. El agua captada llegaba hasta la misma caleta de pescadores y así durante cuatro años Chungungo fue muy bien abastecida con suficiente agua de niebla como para 100 casas diariamente y viendo incluso flores en sus alrededores.

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Foto: Terminando de instalar un atrapanieblas de 40 m2 de malla raschel hacia los 800 m de altitud, en el oasis de niebla de Alto Patache (Julio 2007).

Repetidas veces vemos que buenas iniciativas se desvanecen por falta de apoyo estatal o incluso la negligencia de sus beneficiados. Actualmente el sistema de captación de agua de niebla para Chungungo está desmantelada por robos y deterioro, ya que CONAF no la siguió resguardando y tampoco los pobladores se organizaron para mantener el delicado pero efectivo sistema. En opinión del Dr. Larraín, tal vez la comunidad no se preparó como para administrar adecuadamente el funcionamiento.

Lo cierto es que la posibilidad de sustento a través de los atrapanieblas se comprobó con éxito, sumando mucha investigación desde ese momento, lo que lamentablemente todavía no vuelve a estar al servicio de la gente concretamente como un servicio.

La afamada exposición Documenta del instituto Friedericianum de Kassel Alemania, en uno de los museos públicos más antiguos de Europa, seleccionó las diapositivas que dan cuenta de los experimentos de El Tofo para su muestra cuatrienal de 2012, enalteciendo el experimento realizado como inspiración para mucha gente en distintos países.

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Alto Patache, región de Tarapacá.

La Universidad Católica creó el CDA (Centro del Dessierto de Atacama) el año 2006 y ahora Horacio Larraín es coordinador regional y profesor emérito del centro. Generalmente realiza sus investigaciones en Alto Patache, cerros costeros al sur de Iquique. En ese lugar se siguen realizando investigaciones con los “oasis atmosféricos” y existe una confirmación según Horacio: “(…)hemos encontrado evidencias ciertas de que se aprovechó las paredes de rocas lisas, verticales, para captar el agua de la niebla, tal vez haciendo uso de pieles de guanaco como captadores. Esto es muy probable y yo diría casi seguro. No hemos hallado los cueros del guanaco, obviamente, pero sí muchísimos fragmentos de grandes vasijas a unos 700 m de altitud, donde recibían el agua que se condensaba en las paredes verticales”. Refiriéndose de esa forma a culturas precolombinas que ya habrían usado el sistema, que esperemos se consolide cuanto antes en este nuevo milenio.

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Foto: Croquis perfeccionado de la posible instalación para conducir agua de la niebla a la caleta de Chungungo, hecho en base al antiguo croquis de 1982.

En relación al llamado calentamiento global, el Dr. Larraín aclara: “Se sospecha que va a tener seguramente algún grado de influencia. Pero no sabemos si será negativa o quién sabe, positiva (con mayor cantidad de niebla). No hay consenso en los investigadores al respecto. Lo cierto es que en los 18 años consecutivos (1997-2015) que lleva nuestra experiencia de Alto Patache, no se ha observado retroceso visible en los montos de captación de agua, siendo éstos muy similares todos los años. Es decir, no se observa todavía ninguna tendencia negativa. Pero hay que tomar en cuenta que un período de 18 años es muy corto tiempo de observación”.

La idea de una Eco-Antropología cruza los planteamientos y filosofía del Dr. Larraín. “Se enfatiza el estudio de la relación íntima entre la geografía (paisajes) y las formas culturales que los ocupan. Revaloriza el escenario geográfico, los recursos y las características del medio-ambiente natural en que se insertan”.

Esperemos que la absoluta dedicación de estos investigadores cumpla su objetivo y primero tomemos conciencia de nuestro alrededor, para luego con fuerte incentivo puedan expandirse y usarse tan importantes conocimientos para el diario vivir de la gente que necesita del agua en esta región, y que pese a tenerla frente a sus ojos todos los días, desgraciadamente no puede verla ni aprovecharla.

Además de una alarma nacional de “desertificación”, esperemos que Chile no sea cada vez más  un lugar desierto en ideas aplicadas para el bienestar público. En un país donde el agua no es un bien que nos pertenezca a todos y donde puntos de vista como el Eco-Antopológico lamentablemente tampoco son muy comunes entre nosotros, tenemos de todas formas grandes posibilidades y por lo mismo enormes desafíos hacia delante.

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Una de las fotografías elegidas para ser parte del Catálogo (Begleitbuch/ The Guide book) de la exposición de Kassel. Estas fotos de H. Larrain fueron tomadas entre los años 1980-1983 en el oasis de niebla de El Tofo, IV Región, a 75 km. al Norte de la ciudad de la Serena, a 900 m. de altitud en el Cordon Sarcos. Corresponden al período de investigaciones realizadas por el equipo científico del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile entre 1980 y 1984.

Información y fotografías desde entrevista y blog del Dr. Horacio Larraín B. (Ph.D): http://eco-antropologia.blogspot.com

Cosechando la camanchaca en un Chile desierto
Cosechando la camanchaca en un Chile desierto
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Cosechando la camanchaca en un Chile desierto

Imágenes

 

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Otra fotografía seleccionada para la síntesis de expositores.

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Manto de niebla que parece reposar sobre el sector de Punta Gruesa, a unos 900 m sobre el nivel del mar. Vista desde el sur. Esta franja nubosa, observable durante casi todo el año, se extiende por el cordón varios kilómetros hacia el sur, frente a la caleta de Los Verdes. El “oasis de niebla” de Punta Gruesa, es uno de los oasis más potentes y presenta vegetación endémica y señas de presencia humana prehistórica , en especial restos de cerámica. Al parecer, albergó una “aguada” o lugar de abastecimiento de agua de la niebla para los poblaciones prehistóricas de la costa que allí se abastecieron en períodos de intensa Camanchaca. (Septiembre 2008).

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Vista aérea de la Camanchaca detenida por los cerros costeros.

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