¿Qué son los sitios Ramsar y por qué son tan importantes?

¿Qué son los sitios Ramsar y por qué son tan importantes?

En este Día Mundial del Medio Ambiente queremos hablar sobre los sitios Ramsar, grandes núcleos de diversidad biológica entre otras cosas; sobre su historia, su contribución al  planeta y por qué debería importarnos tanto su conservación. Aquí un completo reportaje de nuestra periodista Romina Bevilacqua.


Probablemente hayas escuchado alguna vez nombrar los sitios Ramsar y tienes una noción de lo que podrían ser. Quizás sepas que se trata de humedales y que son un importante núcleo de diversidad biológica o quizás incluso con ese sencillo dato hayas aprendido algo nuevo. La idea de este artículo es que comprendas qué son los sitios Ramsar, cuál es su función y por qué debería importarnos tanto su protección.

Partamos por lo básico ¿Qué son y de dónde surgen los sitios Ramsar?

Hasta julio de 2015 existían 168 países partes de la Convención y 2.208 sitios Ramsar en el mundo. ©Ramsar Convention

En la década de los 60’ algunos países y organizaciones no gubernamentales, preocupados por el creciente deterioro y pérdida de diversos humedales en Europa, comenzaron a promover la idea de crear un tratado internacional sobre humedales para proteger estos cuerpos de agua vitales para la supervivencia del ser humano y otras especies. Así, en 1971 se organizó la Convención de Ramsar (llamada así porque se firmó en la ciudad iraní del mismo nombre), un tratado intergubernamental que sirve de marco para las acciones nacionales y de cooperación internacional para conservar y hacer un uso racional de los humedales y sus recursos.

En esta convención además se definieron los marcos en los que diversos ambientes podrían formar parte de estos sitios Ramsar de importancia internacional y definieron a estas zonas húmedas como “extensiones de marismas, pantanos o turberas cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”.

Así, dentro de esta definición de la convención, entrarían todo tipo de cuerpos de agua que van desde ríos y pantanos, hasta acuíferos subterráneos, pastizales húmedos, turberas, oasis, estuarios, deltas y bajos de marea, manglares y otras zonas costeras, arrecifes coralinos, y sitios artificiales como estanques piscícolas, arrozales, embalses y salinas.

¿Por qué los sitios Ramsar son tan importantes?

El humedal de Luban es el mayor humedal en Latvia ©Ramsar Convention

En palabras simples: por sus reservas de agua, por ser espacios donde se concentra mucha biodiversidad y por ser determinantes en el funcionamiento de los ecosistemas.

Si bien el agua es uno de los recursos más abundantes de nuestro planeta, hoy ya hemos sido testigos de cómo este bien se ha ido transformando cada vez más en algo escaso a causa del cambio climático, la contaminación o el mal uso que se hace de éste. Es por esto que estos espacios destacan como lugares de importancia internacional.

Los humedales suelen absorber agua en épocas de altas precipitaciones evitando inundaciones y luego la almacenan para períodos más secos. ©Ramsar Convention

Dentro de los múltiples beneficios que traen los humedales al ser humano, está el suministro de agua, la extracción pesquera y de recursos de flora y fauna silvestre, la retención de sedimentos y contaminantes, retención y remoción de nutrientes, mejoramiento de la calidad de agua y amortiguación hidráulica de inundaciones invernales, maremotos, entre otros. Esto se suma además al hecho de que son espacios de gran importancia para la conservación de la diversidad biológica mundial, sirviendo muchas veces como vías migratorias de aves acuáticas.

El problema es que estos ambientes son ecosistemas altamente amenazados a nivel mundial debido principalmente a acciones del ser humano que se relacionan a la extracción de agua, el crecimiento urbano, el relleno de estos espacios para transformarlos en terrenos habitacionales o en muchos casos su uso como sumideros de basura. Y, al existir una gran falta de información y conciencia sobre la importancia de estos ambientes, protegerlos se hace aún más difícil.

¿Cuál es la situación en Chile y Latinoamérica?

Reserva Biológica Atol das Rocas en Brasil ©Ramsar Convention

Hasta julio de 2015 en Latinoamérica existían un total de 298 sitios Ramsar que equivalen a una superficie de 48.166.751 hectáreas y que juntos suman el 23% de la totalidad de sitios Ramsar a nivel global. Dentro de los países latinoamericanos que forman parte de la Convención, Bolivia es el que suma una mayor superficie con esta clasificación (11 sitios Ramsar que suman 8.833.752 hectáreas), mientras que Chile se encuentra en el puesto número 12 de 17, con 13 sitios que componen una superficie de 361.711 hectáreas.

Lago Titicaca en Bolivia ©Ramsar Convention

Desde 1981 que Chile forma parte de la Convención Ramsar siendo el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter, en la región de Los Ríos, el primer sitio Ramsar declarado a nivel nacional (27 de julio de 1981). Desde entonces se han declarado como tales un total de 13 ecosistemas de los cuales 9 están a cargo de CONAF, 3 son administrados por privados y 1 se encuentra bajo la administración del Ministerio de Medio Ambiente.

Estrategia Nacional

Laguna del Negro Francisco en el PN Nevado Tres Cruces, Chile ©Ramsar Convention

En el año 2005, el Consejo de Ministros de la entonces CONAMA, aprobó la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sustentable de los Humedales respondiendo a las necesidades nacionales y a un compromiso país con la Convención. Su objetivo general era “Promover la conservación de los humedales prioritarios de Chile y de sus funciones y beneficios en un marco de desarrollo sustentable”, apelando a acciones como concientizar a la población, incrementar el conocimiento sobre los humedales e implementar un marco de acción legal e institucional para su conservación, entre otras.

En más de 10 años de implementación de esta estrategia se han reconocido sus esfuerzos, sin embargo aún queda mucho por hacer. Las principales dificultades que ha tenido Chile para implementar las acciones del Convenio son el bajo financiamiento para conservación de estos humedales, la falta de investigación básica y aplicada, la falta de panificación específica para el manejo de estos sitios, un disminuido compromiso del sector privado y por último la debilidad del monitoreo y la fiscalización.

Laguna matanzas en Reserva Nacional El Yali, Chile ©Patricio Novoa Quezada

De hecho, aún no existe uniformidad en el manejo de los sitios Ramsar ni en la elaboración del pan de su monitoreo. Sólo aquellos espacios que se encuentran dentro de un Parque Nacional, Reserva Nacional o Monumento Natural cuentan con un Plan de Manejo, que más bien es el que corresponde a toda el área protegida. Y por lo mismo en los últimos años, se han detectado cambios en las condiciones y características ecológicas de algunos sitios Ramsar como el Complejo Lacustre Laguna Negro Francisco y Laguna Santa Rosa (en el PN Nevado Tres Cruces) y el humedal El Yali, que han visto cambios en la cobertura vegetal, pérdida de biodiversidad o disminución del nivel del agua.

Uno de los casos más simbólicos que demuestran la necesidad de una mejor política legal, de conservación y de manejo de estos lugares, es el caso del Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter, que sufrió uno de los desastres ecológicos más drásticos de Chile, cuando la planta de celulosa CELCO-Arauco vertió residuos líquidos industriales al humedal del Río Cruces contaminando sus aguas y causando la muerte y emigración de cientos de ejemplares de cuello negro en 2004.

Por todo lo anterior, es importante que no sólo los organismos gubernamentales comiencen a evaluar si el manejo actual de estos sitios es el más adecuado o si se requieren planes y equipos específicos para protegerlos, sino que todos nosotros comencemos a tomar el peso de lo que estos ecosistemas significan para nosotros y para la fauna de nuestro país y ayudar así a protegerlos, por ejemplo a través de la educación y concientización.

Delta del Paraná en Argentina ©Ramsar Convention

*Este artículo está basado en la información recopilada por los autores Patricia Carrasco-Lagos, Rodrigo A. Moreno, Alejandra Figueroa, Carmen Espoz y Carmen Luz de la Maza en el libro “Sitios RAMSAR de Chile”.

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